martes, 28 de febrero de 2017

Arriba las manos, esto es un abrazo


Esa increíble sensación de abrazar a alguien especial para nosotros, esa sensación que no tiene comparación cuando abrazamos a nuestro ser amado, de ternura, de protección, de inmenso cariño, o esa sensación de fortaleza cuando algo va mal y alguien lo nota cuando de pronto sin pedirlo nos regala un abrazo.
Todos en algún momento hemos llegado a necesitar de un abrazo, ya sea de nuestros padres, nuestros amigos, nuestra pareja, y en ocasiones sólo queremos que alguien nos abrace, sólo necesitamos esa hermosa sensación de sentir que alguien está con nosotros.
Un abrazo llega a tener más sentido que mil palabras de fortaleza que podamos expresar hacia alguien que está pasando por un mal momento. Un abrazo llega a significar más que un montón de palabras bonitas que podamos expresar hacia nuestra pareja.
Hay abrazos dolorosos como los de despedida, cuando sabes que no vas a volver a ver a esa persona especial en un buen tiempo, o cuando estás terminando con esa persona que tanto amas y sabes que ese abrazo jamás se repetirá, son tan dolorosos que sientes que dejas una parte de ti en ese instante, no obstante,  sabes que si no lo abrazaras por última vez lo extrañarías aún más, así que aunque dolorosos en ocasiones son necesarios.
De igual manera existen abrazos tan afectivos como los de una reconciliación, en donde no te quieres separar jamás de esa persona y qué decir de ese abrazo que entregas a una persona que has extrañado tanto, en los que en ocasiones las lágrimas salen solas de tanta emoción que nos causa.
Cuantos de nosotros no hemos sentido que nuestro mundo se derrumba y aunque tengamos a personas dándonos palabras de aliento y de fortaleza para seguir, sentimos que no sirven de nada, nuestro problema es tan grande que parece que nunca terminará pero al llegar esa persona tan especial a regalarnos un abrazo, sentimos que aquello que está roto en nuestro interior se va construyendo nuevamente, sentimos cómo de pronto todo toma un mejor aspecto y cómo verdaderamente existe una forma positiva de enfrentar ese problema que parecía eterno.
Para muchos de nosotros un abrazo sincero de nuestro ser querido vale más que un montón de besos, esa increíble sensación de guardar el aroma de quien te abrazó, el aroma se queda impregnado en la ropa o en la piel y así podrás recordarlo por lo que resta del día. Dirán que soy un poco cursi, pero si te ha pasado, entenderás que es una sensación inigualable.
Regala abrazos a tus seres queridos, así sin más, sin motivos, sin razón aparente alguna, nunca sabes quién está pasando por algún momento difícil y ha estado esperando con ansias ese abrazo, nunca sabes quién ha estado estancado en una difícil circunstancia y sólo necesita de ese abrazo para seguir adelante. Estoy segura que un día necesitaste uno, entonces por qué no simplemente seguir con la cadena de abrazos que hará sentir mejor a alguien más y por supuesto te hará sentir mejor a ti también.

"Me gustan los abrazos que aunque no resuelven nada, es un modo de decirle a la adversidad que no va a poder con nosotros."

jueves, 23 de febrero de 2017

No mentirás

¿Realmente existen las mentiras piadosas? ¿En qué momento una mentira deja de ser mala para convertirse en una mentira piadosa o menos mala? Estamos de acuerdo en que todas las mentiras lastiman, sean por omisión, modificando ciertos rasgos o por no querer dañar a la persona, pero no dejan de ser mentiras, y tarde o temprano dolerán cuando salgan a la luz. Una frase que siempre me ha gustado es: “Mátame con la verdad, para que no me destruyas con la mentira”.
Si, lo sé, que te mientan duele, el ocultar las cosas no es sinónimo de afecto, como cuando preguntas “¿Por qué me mentiste?” y la típica respuesta: “Es que si te decía la verdad te ibas a enfadar”. Y al final el resultado es el mismo, con la consecuencia de que la confianza se pierde totalmente, siendo la relación que sea, de pareja, familiar, laboral o de amistad, difícilmente vuelves a creer en sus palabras. Es como el cuento de Pedro y el lobo.
Existen quienes pasean por la vida con la bandera de que odian las mentiras, y sucede a veces que precisamente esas personas son quienes terminan mintiendo primero. Si, quizás con remordimiento de conciencia, pero lo hacen.
Hay que aceptar que alguna vez en nuestras vidas todos lo hemos hecho, pero, en lo personal,  lo único que me dejó esta lección es que, tarde o temprano, todo sale a la luz, así hayas mentido con la mejor intención, la mentira es la mentira, ocultaste cosas, traicionas la confianza de la otra persona, y al saberlo pasa lo mismo que si hubieses sido sincero desde un principio, o peor.
Vivir en el engaño no es vivir, la relación con los que nos rodean no se fortalece a base de mentiras. Todo lo contrario, te creas mala fama. Los que ya conoces comienzan a alejarse de ti, pues no saben en que momento los engañarás, y las nuevas personas difícilmente se acercarán.
Hay que valorar y poner en una balanza todo, hay que meditar si realmente vale la pena perder la confianza de los que te aprecian, sólo por mentir para no quedar mal, pues como dije anteriormente, tarde o temprano la verdad sale a la luz. Creo que es mejor “lastimar” a la gente con la sinceridad, siempre siendo honestos, obvio hay que utilizar el tacto, saber cómo decir las cosas, y es que muchas veces por ésta razón la mayoría prefiere mentir, porque no sabe cómo decir algo sin ofender ni ser juzgado, pero mil veces es mejor que te critiquen por sincero.
No existen mentiras piadosas o menos malas, al final todas son mentiras, aunque van de grados a grados. Pero no importa el tamaño, sino el resultado cuando se sabe la verdad.
Antes de mentir, reflexionemos y tratemos de ponernos en los zapatos del otro, pensemos “¿a mí me gustaría que me ocultaran tal cosa?” Si la respuesta es “No”, entonces ya sabemos cuál camino tomar.

viernes, 17 de febrero de 2017

¿Y los sueños, sueños son?

¡No dejes que se te vaya la vida soñando! Sabias palabras, palabras que muchas veces hemos escuchado, pero pocas veces entendemos ya que por mucho tiempo se ha esparcido la idea de que soñar es lo mejor que puedes hacer y que no daña a nadie, aunque esto último es verdad, todo en exceso es malo y soñar también se convierte en vicio.

Soñar no cuesta nada… hermosa frase llena de verdad en su sentido más poético, pero engañosa y muy peligrosa como toda la buena poesía, pues soñar sí que nos cuesta y muy caro; a veces al final nos encontramos con un precio demasiado alto para pagarlo, pues soñar nos cuesta vida, nos cuesta muchas veces lo que menos tenemos, TIEMPO.

Sin embargo, ¿que sería la vida sin nuestros anhelos?… Sin esas ilusiones absurdas pero hermosas que nos sacan de la cama día a día, sin la esperanza de que los tiempos malos cambien; ¡qué insípida sería la vida!; ¡qué triste y cruel sería la existencia sin sueños! ¡No! Soñar es importante y más que importante, es parte de nuestro combustible indispensable para movernos día a día, por éstas calles grises de fría y cruel monotonía, soñar nos ayuda a soportar las inclemencias que encuentra uno día tras día; ¡nunca debe uno dejar de soñar! Es parte de nuestra humanidad y una muy bella por cierto.

No obstante, debemos distinguir nuestra fantasía de la realidad, los sueños son sólo alegorías fantásticas que pintan de colores alegres o tristes nuestra incolora realidad y por supuesto, el color es importante pero no te olvides del lienzo donde los debes plasmar. ¡A cuántos se les ha ido la vida y el tiempo en soñar!

La realidad es ésta, la realidad es aquí y ahora; ¡la realidad es lo que hay! Sueña cuando tus metas estén cumplidas, vive y haz todas las cosas posibles ¡deja lo imposible para los sueños! No vale la pena malgastar la vida y el alma soñando con las cosas posibles: escribir, cantar, una casa de verano junto al mar, cosas hermosas sin duda alguna; ¡pero son cosas tan posibles! ¡son cosas tan reales!¡Que dejen de ser sueños y hazlas reales!

Consigue todo lo posible, disfruta y vive el presente; ¡no dejes que se te vaya la vida soñando! ¡Porque soñar sí cuesta caro! Gasta tu vida en las cosas posibles, vivir anhelando lo imposible tampoco es buen negocio. ¡Gasta tu vida en lo real! ¡Consíguelo todo y sube tan alto como sea posible!

Cuando reboses de realidad y hayas experimentado todo lo permitido y disfrutado lo máximo y vivido la vida en plenitud, entonces ¡SUEÑA! ¿Soñar no cuesta nada? ¡Qué gran mentira! ¡Gasta tu vida sólo en sueños que valgan la pena! ¡No desperdicies tu vida ni tu tiempo! ¡No malgastes tu realidad!

¡Vive lo posible y sueña sólo con lo imposible!