Caminas por la vida con el corazón roto, lleno de tiritas tapando heridas, desilusionado, frío y jurando que nunca más volverás a creer en el amor, sólo hace daño, tarde o temprano dolerá. Estás completamente convencida que los "príncipes azules" no existen, ni siquiera desteñidos. Te prometes una y otra vez, que nunca más dejarás que alguien te vuelva a dañar como lo han hecho en el pasado, y sin pensarlo, haces un pacto de sangre con tu amiga soledad, después de todo, ella nunca te va a defraudar, será tu más fiel compañera. Dejas de buscar, no deseas nadie nuevo y creas una muralla cual fortín a tu alrededor para evitar que alguien se acerque, dejas de creer que realmente exista una persona que pueda ver y valorar lo que eres, alguien que pueda amarte como te mereces y te demuestre que el amor sí existe.
Y de pronto, sin esperarlo y de esa manera en la que la vida nos sorprende a veces, llega alguien a tu vida y la revoluciona. Sin pensarlo, sin quererlo, sin buscarlo, sin tenerlo previsto. E inevitablemente, te crea un verdadero caos, porque poco a poco se va metiendo y comienza a derribar eso muralla que tanto te protegía, y te da miedo, y tanto, te prometiste tanta veces ni una vez más, que lo único que se te ocurre, es salir corriendo. Pero algo te detiene, se apodera de ti es impaciencia y curiosidad por descubrir ese universo nuevo para ti. Y empiezas a darte cuenta de que alguien que cambia tu vida, la revoluciona y te hace empezar a ver las cosas distintas, no es casualidad, son muchísimas casualidades juntas. Y la casualidad, a veces, es muy valiente...
Por supuesto que al principio te asaltan las dudas y te preguntas si quizás es simplemente otra persona más que volverá a hacerte daño. Y ves como lo negativo se va desvaneciendo, porque te sientes feliz, sí, feliz de verdad, y cualquier pensamiento se vuelve optimista. Y es que la vida no tiene porqué ser difícil y complicada. Somos nosotros, los seres humanos los que complicamos todo. Nos gusta darle miles de vueltas a cada pensamiento, buscarle significados ocultos a cada frase y dudar infinitamente de todo. Pero lo comprendes y te das cuenta de que eso, ya no es necesario. Que todo es claro y simplemente genial, que tu corazón merece una oportunidad y lo abrirás poco a poco para dejar que esa persona entre.
Y descubres que es el tipo que siempre has deseado tener en tu vida, porque al fin entiendes, que la pasión es compatible con la admiración, el humor y la ternura. Porque cuando hablas, te escucha de verdad, y ante sus ojos, nunca te sientes estúpida porque no te juzga, porque no ve en ti a alguien sólo para divertirse. Porque nunca te habías sentido tan bien en compañía de alguien, ni tampoco sabías que se pudiera sentir un sentimiento parecido por alguien. Porque estar a su lado te trasmite la paz y la tranquilidad que siempre necesitaste. Sabes que no hay lugar en el mundo en el que puedas estar más segura que entre sus brazos, agarrada fuerte de su mano. Que no hay nada más bonito que darle un beso, mirarle a la cara y decirle cuánto le amas. Sientes que a su lado las cosas son más sencillas porque lo hace todo más práctico y divertido. Y que, aunque a veces, las cosas se pongan difíciles, te impulsa a luchar, a sacar la mejor versión de ti, a no darte nunca por vencida. Te enseña a disfrutar del presente, a soltar el pasado y te ha inculcado el maravilloso poder del ahora. Hace que tu risa sea más fuerte y tus ojos más brillantes. Te cambia la vida desnudando tus miedos, abrazando tus demonios y besando tus defectos. Toca tu alma de tal manera, que quizás sin quererlo, repara tu corazón. Indudablemente, marca un antes y un después en tu vida, produciendo una catarsis en tu ser… Te hacer creer nuevamente en el amor.

