domingo, 8 de octubre de 2017

El sabor mágico del otoño



Y el otoño ha llegado oficialmente, en el ambiente, ya se empieza a respirar un aire distinto... Hay otros aromas a nuestro alrededor y éstos nos transportan a otros momentos. Las hojas ya están cambiando de color, el viento sopla de forma distinta, los atardeceres son de un ocre más intenso y ya comenzamos a vestir alguna que otra prenda más. Las chaquetas con bolsillos, hacen su aparición.


Me gusta pensar que en esta época, lo que nos rodea, lo que parece invisible a los ojos, se nos hace más evidente y logra no pasar desapercibido, moviendo dentro de nosotros algo especial.



Estamos en ese tiempo del año, en que lo que apetece refugiarse es casa más temprano, escuchar música, viajar mentalmente a otros rincones del mundo, y observar a la naturaleza.


Cada otoño es diferente, pero a las personas que nos han institucionalizado yendo al colegio, no podemos evitar pensar en el olor a lápices nuevos, en estrenar un estuche o una mochila, en cuadernos nuevos, en el olor a goma de borrar, en las tizas que había en las escuelas, en los libros nuevos y prestados...

Aunque hayan pasado ya muchas lunas desde que no voy al colegio, sin duda, sigue habiendo dentro de mí una niña que busca ese Septiembre. Pero también existe la "adulta" que ahora disfruta de los paseos en bici, descubriendo el color rojizo de las bayas que hay alrededor, viendo como los árboles deciden esperar a enrojecer, o cómo el manzano espera pacientemente, a que pase el veranillo de San Miguel, para ofrecernos manzanas rojas, amarillas, reinetas, etc. Sin duda es una época de contraste en los colores. ¡Que viven y resaltan con intensidad! El Otoño, es ese largo atardecer, que la vida nos regala, y que lo hace siempre al despedirse, antes de entrar en un letargo diferente...


Por eso os invito a encontrarnos con el Otoño, que cada persona se le presenta... Puede ser de mantita, acogedor, con tazas de café rondando por doquier y libros que esperan a ser leídos y subrayados o comentados, con alguna que otra alma gemela que se acerque... O tal vez, vuelve a ser el Otoño de antaño, porque pequeñas personitas inician su recorrido por primera vez con los lápices y todo lo que nos recuerda a esos momentos escolares que nos acompañan de nuevo al vivirlos otra vez... O quizás, es el Otoño de la reflexión, de pasear por la naturaleza, por rincones desconocidos, tal vez, haciendo senderismo o acercándonos a los árboles y descubriendo los cambios que están experimentando...

Pero sin duda, el Otoño es la época de la melancolía, esa en la que brotan de manera natural las vivencias agolpadas en nuestra cabecita, bien guardadas en un baúl del que manan recuerdos...