domingo, 11 de febrero de 2018

A mis padres

Queridos Papá y Mamá:

Cuesta mucho escribir unas palabras a quienes te han dado esta oportunidad preciosa que es la vida, y que, además, han hecho que transcurra de la mejor manera posible. En la posición de hijo se ve a los padres desde muchos puntos de vista. Cuando somos bebés, ellos lo son todo y nos modulan el carácter desde muy temprano; luego vamos creciendo y los necesitamos tanto, a veces sin darnos cuenta. Luego buscamos nuestra identidad, a veces en la cara oculta de ellos o en lugares más inhóspitos. Más tarde, cada uno va encontrando su lugar y recorre la vida como puede o quiere. Pero el Amor que nos dieron y nos dan nos han marcado para siempre.

He buscado la esencia de vuestras almas en mi interior; aquello que habéis mostrado inadvertidamente a través de vuestros ojos y de vuestros actos durante tantos años. Y he visto que está ahí, alentando cada instante y calentando el corazón como cuando era un bebé. Esos “padres de antes” que os ha tocado ser por vuestra generación, resulta que son también más “padres de ahora” que muchos de los de ahora, adaptándose a cada paso y apoyando y ayudando a sus hijos en los tiempos buenos y en los no tan buenos.

¿Qué pasa en más de 50 años juntos? Vosotros ahora podéis contarlo. Felicidades, porque no muchos pueden llegar a celebrarlo y a volver a decirle a Dios y al mundo que os queréis tanto que os casáis de nuevo. Supongo que el secreto está en muchas cosas, pero creo haberlo degustado tanto que mi alma se ha apoderado de él, e intentará transmitirlo a los siguientes. Crecer en un hogar o en otro es cuestión de suerte muchas veces. La mía ha sido grande y en el transcurso de esta vida voy descubriendo más y más la verdad de esta afirmación. Cuando la pareja cada vez tiene menos esperanza de vida, vosotros estáis aquí ahora despues de más de 50 años, y soy testigo de que no es por casualidad ni por costumbre, sino por Amor.

Y no debe ser fácil seguir tantos años manteniendo la llama mientras se sacan 8 niños adelante, porque no se trata ya de 2 sino de 10, que hacen todo más difícil todavía y más mágico si cabe. ¡Cuanto de vosotros se queda en nosotros sin quizás ser conscientes!: la voluntad, la alegría, la sencillez, la solidaridad, el respeto, la espiritualidad, la capacidad de trabajo remunerado incansable y del no remunerado, tan duro como el que más... La entrega absoluta incondicional, la ternura, el silencio oportuno, la vigilancia en presencia y a distancia, y tantas y tantas cualidades... 

         Y como las palabras se las lleva el viento, dejo que los hechos y la vida sigan haciendo su trabajo y os dejen seguir mostrando que todavía hay mucho Amor para siempre, del bueno bueno, y del que quienes os rodean pueden disfrutar en vivo y en directo. Os queremos mucho.

1 comentario:

  1. Emocionante, cualquier hijo debería poder disfrutar de ua situacion igual. Cualquier padre o madre debería recibir estas o si.ilares letras que llevan una enorme carga de amor y agradecimiiento.

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