martes, 7 de marzo de 2017

Cuando se baje el telón

Quiero llegar al final, con la piel arrugada, no sólo por el paso de los años o por el cansancio de la vida, sino arrugada de tanto usarla, de disfrutarla, de hacerla rendir al máximo, de haberla sentido toda, cada poro y haberla estremecido con miles de caricias.
Quiero llegar al final, con el cabello completamente blanco, que cada cana sea una experiencia vivida que me haya enriquecido el alma, que no haya tinte más hermoso que el de mis hilos de plata.
Quiero llegar al final, con mis ojos cansados, de haber llorado y reído, de haber contemplado el mundo y su belleza, de haber leído novelas y poesía, de haber visto hasta agotarme todo lo que me rodea, con los ojos llenos de las miradas de los que amo.
Quiero llegar al final, con mis pies cansados, de haber recorrido mil caminos, de haber ido al encuentro de mis amores, de haber transitado todas las sendas que Dios puso delante mío.
Quiero llegar al final, con mis manos hechas nudos y deformes, de tantas caricias dadas, de tanto amor repartido, de haberlas usado para ayudar a quién me necesitó, de haberlas estrenado una y mil veces en cada nuevo encuentro.
Quiero llegar al final, con mis brazos cansados, al extremo de no poder levantarlos, de tantos abrazos compartidos, de tanto amor regalado, de haber acunado en ellos a mis hijos y nietos, de haber tenido entre ellos a todos los que amo.
Quiero llegar al final, con el corazón repleto, usado, roto y remendado, pero latiendo fuerte, vibrando todavía con cada cariño demostrado, con cada afecto recién llegado, lleno todo él de amores viejos y presencias nuevas.
Quiero llegar al final, sin nada, con todo mi equipaje dentro.
"La vida es como una obra de teatro, así que sueña, vive, llora, ríe, da, recibe... antes de que el telón baje y la obra termine sin aplausos."

sábado, 4 de marzo de 2017

Sin tanto cuento

En varias ocasiones me han preguntado qué busco, como si fuese tan fácil dar respuesta a una pregunta tan ambigua. He optado por responder que no busco nada, por el contrario, ESPERO SER HALLADA. La perplejidad asoma ipso facto en sus rostros y entonces siento que les devuelvo el “favor” de tamaña cuestión.
Es que hacer una lista exacta de lo que busco en una persona “con fines decentes, serios y de compromiso” –noten el sarcasmo-,  sería escribir sobre arena, porque seamos realistas, los príncipes azules, sí existen, claro que sí, yo los he visto… pero en películas y libros. Y no se trata de que se te encoja el alma, ni deprimirse porque nos hayan mentido toda la vida, sino admirar el valor que se requiere para preguntar algo así, incluso a expensas de una respuesta devastadora que los deje en el suelo con un knock out de campeonato.
Admito que atreverse a preguntar “¿Qué buscas?” es de osados  y  que podría ser una opción para romper el hielo y dejar entrever que alguien nos interesa, pero siendo consecuentes con la manera de actuar de la mayoría (y no pertenezco a ese club), sabemos que cuando las personas comienzan a conocerse se ponen las mejores galas, vamos que se vuelven un ser iluminado con un salvoconducto para defectos. Así que para la próxima sugiero que comiencen mejor por un: ¿QUÉ ESPERAS DE MI? En un papel más auténtico que podría delimitar la lista y de mil virtudes, dejarlas en cinco...
Sé auténtico desde el inicio (no quiero enterarme a la quinta cita que en realidad no te gusta nada la comida japonesa). No me vendas simulacros.
No me bajes el cielo y las estrellas si tu escalera sólo tiene tres peldaños.
Una relación es tan sólo de dos.
Si no funcionamos en la cama, entiéndelo, no funcionamos, punto.
Respétame de la misma manera que te gustaría ser respetado (implica por supuesto, el aceptar el hecho de que tengo ideas propias, que soy mujer, que tengo criterio propio, que me gusta mi espacio, que tres son multitud, que no me pongo histérica y muchos etcéteras más).
Si nos ponemos románticos tendría que recordar al maestro Cortázar y decírtelo así...
“Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo,
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,
todo eso es tan poco,
yo lo quiero de vos porque te quiero.
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad”
Si vienes a quererme, quiéreme bien. Si no vienes a querer mis demonios, entonces no te acerques, si no llegas a que seamos como poco amigos, no lo intentes, si no deseas que nos tratemos como dos locos y ser cómplices de un viaje mágico, entonces mejor no vengas preguntando qué busco. Podrías salir mal parado.
"No me vengas con cuentos y dímelo de frente sin tanto cuento."

viernes, 3 de marzo de 2017

Shakespeare in sex

Para estar ad hoc con las sombras y las diosas interiores que a veces se desatan como si fueran luciérnagas en fuga, hemos de hablar entonces de cuán arruinado estaría Shakespeare en nuestros días porque ya es de todos sabido que de amor no se muere nadie, más bien se pasa mal de desamor y tal pareciese que también ahora morimos de ganas de un placer extremo, que unos tildarán de masoquismo, otros de abuso, para algunos será la panacea y otros no entenderán de qué hablo (estos serán los menos, se los aseguro).
Ahora es más común emplear términos como dominados, sumisos y hay que ir al corriente porque te puedes ver en medio de una charla en pleno café y parecer que hablan de gusanos espaciales o de física cuántica, y quedarte con cara de idiota.
Los dominados son aquellos, que entre otras acepciones, tienen poder sobre personas o cosas, mientras que los sumisos son los que se someten y se dejan dominar por la fuerza de las circunstancias o por otras personas aceptando, sin cuestionarlos, su autoridad y su voluntad.
Dejemos claro que aquí sólo hablamos del tema de la sexualidad en pareja. En la mayoría de las acciones manifestamos la sexualidad ya sea desde la forma de vestir, hablar, caminar o al demostrar afectos, al relacionarnos con los demás y al buscar la intimidad y el placer.  Es decir, la sexualidad forma parte de cualquier expresión humana, queda claro que disfrutar de una sexualidad satisfactoria y sin riesgos para ti y tu pareja es clave para una salud física y mental y un desenvolvimiento positivo de tu relación.
Dado lo anterior, habrá parejas que decidan de mutuo acuerdo explorar su sexualidad a través de amarres, correas, palabras soeces, piruetas al estilo kamasutra o nalgadas a “lo niño regañado”, otras parejas, en cambio, apostarán por una sexualidad tierna, con rosas, velas, caricias, música de fondo, abrazos y besos interminables. ¿Pero quién dice que son posturas excluyentes? Conozco a muchas que juegan a interpretar ambos roles según el mood de ocasión, sin que por ello se autodefinan como “sádicos” o “empalagosos”.
En fin, que para gusto, colores, a quién le sirva la versión Grey, entérate, puede que no vayas acorde a las normas estipuladas y como diría Joaquín Sabina “Te acusarán, te acusarán,….. de ser el loco en el país de los cuerdos”, pero es un precio muy accesible de pagar por un momento que para ti y tu pareja serán inolvidables si así lo deciden. Si vas de Romeo, tranquilo, que el romanticismo sigue estando de moda en los corazones enamorados, por mi parte no me limitaré y prometo no cuestionarme ni por una vez cuál versión aflora más en mí. Al final las etiquetas no se me dan muy bien. 
¿Y a ti qué versión te funciona: Romeo, Grey o ambas?

jueves, 2 de marzo de 2017

¡Cánones fuera!

No sé en qué momento nos vendieron la idea de que ser estéticamente flaca, esquelética era significado de belleza  y lo peor decidimos comprarles la idea.
A mi edad, me doy cuenta de que nuestra sociedad va cada vez más en picado, que como mujer sufres mucho. Claro… Por  el simple hecho de torturarnos tanto por querer alcanzar ese estereotipo de belleza, que sin darnos cuenta en qué momento pasó, se volvió una idea viral en nuestra sociedad; ahora comemos con miedo, miedo a engordar, miedo a que dejemos de parecer bellas, atractivas o sexys. Sentimos culpa al darnos cuenta de que la báscula suma un kilo más en nuestro cuerpo y al mirarnos al espejo y notar un diminuto rollito en nuestra cintura, criticamos nuestra apariencia de forma cruel y despiadada.
Muchas veces los demás no notan lo que sólo nosotros notamos como imperfecto en nuestra figura, detestamos no ser tan altas y esbeltas, no tener glúteos duros y redondos, no tener un tamaño apreciable de busto y peor aún, tener esa insoportable celulitis y una que otra estría; porque aunque lo quieras negar, admítelo, todas nos hemos mirado al espejo y hemos criticado todas nuestras imperfecciones, destrozando nuestra imagen, deprimiéndonos y sintiéndonos horriblemente feas.
Recuerdo que antes no estaban tan marcadas las tendencias de las tallas. ¿Te imaginas lo que es para una chica de talla XL? Podemos imaginar las que son XXL o más; ese tormento al entrar a una tienda e intentar probarse ropa, porque para empezar lo primero que ves son esas tallas “petite” y claro los mejores conjuntos o modelitos de ropa son diminutos por ser de esas tallas y tú sintiéndote la persona más gorda del mundo por no encontrar algo apropiado para las curvas de tu cuerpo.
Déjame decirte que  la belleza exterior jamás le ganará a la interior, que con todo lo que tú crees que son defectos eres hermosa, ¿nunca has pensado en cómo lucen todas esas chicas que salen en portadas de revistas, en pasarelas de moda o en televisión?, ¿en cómo son realmente sin todo ese maquillaje, sin todo ese glamour que ponen en sus  grandes peinados o esa ropa de diseñador?. Créeme, sin todo eso son igual que tú y que yo, chicas como cualquier otra que en algún momento tuvieron una espinilla en su cutis, que les salen igual ojeras en los ojos, arrugas en el rostro, celulitis o estrías.
Ninguna mujer es perfecta, todas tenemos detalles que quisiéramos cambiar de nuestra imagen, pero no por eso nos derrumbaremos y nos sentiremos inferiores a las demás,¡claro que no! Siempre es bueno cuidarse, tratar de llevar una alimentación sana, siempre es bueno hacer ejercicio, pero, deja de torturarte al espejo distorsionando tu imagen y siempre recuerda que eres hermosa, no importan las tendencias de modas ni los estereotipos de belleza, todas somos diferentes.
Debes amarte, cuidarte y sobre todo, apreciarte; créeme, al final los hombres no se fijan tanto si tienen una Miss Universo a su lado…

Sino a alguien verdadera, alguien auténtica, inteligente y sobre todo, segura de sí misma.


martes, 28 de febrero de 2017

Arriba las manos, esto es un abrazo


Esa increíble sensación de abrazar a alguien especial para nosotros, esa sensación que no tiene comparación cuando abrazamos a nuestro ser amado, de ternura, de protección, de inmenso cariño, o esa sensación de fortaleza cuando algo va mal y alguien lo nota cuando de pronto sin pedirlo nos regala un abrazo.
Todos en algún momento hemos llegado a necesitar de un abrazo, ya sea de nuestros padres, nuestros amigos, nuestra pareja, y en ocasiones sólo queremos que alguien nos abrace, sólo necesitamos esa hermosa sensación de sentir que alguien está con nosotros.
Un abrazo llega a tener más sentido que mil palabras de fortaleza que podamos expresar hacia alguien que está pasando por un mal momento. Un abrazo llega a significar más que un montón de palabras bonitas que podamos expresar hacia nuestra pareja.
Hay abrazos dolorosos como los de despedida, cuando sabes que no vas a volver a ver a esa persona especial en un buen tiempo, o cuando estás terminando con esa persona que tanto amas y sabes que ese abrazo jamás se repetirá, son tan dolorosos que sientes que dejas una parte de ti en ese instante, no obstante,  sabes que si no lo abrazaras por última vez lo extrañarías aún más, así que aunque dolorosos en ocasiones son necesarios.
De igual manera existen abrazos tan afectivos como los de una reconciliación, en donde no te quieres separar jamás de esa persona y qué decir de ese abrazo que entregas a una persona que has extrañado tanto, en los que en ocasiones las lágrimas salen solas de tanta emoción que nos causa.
Cuantos de nosotros no hemos sentido que nuestro mundo se derrumba y aunque tengamos a personas dándonos palabras de aliento y de fortaleza para seguir, sentimos que no sirven de nada, nuestro problema es tan grande que parece que nunca terminará pero al llegar esa persona tan especial a regalarnos un abrazo, sentimos que aquello que está roto en nuestro interior se va construyendo nuevamente, sentimos cómo de pronto todo toma un mejor aspecto y cómo verdaderamente existe una forma positiva de enfrentar ese problema que parecía eterno.
Para muchos de nosotros un abrazo sincero de nuestro ser querido vale más que un montón de besos, esa increíble sensación de guardar el aroma de quien te abrazó, el aroma se queda impregnado en la ropa o en la piel y así podrás recordarlo por lo que resta del día. Dirán que soy un poco cursi, pero si te ha pasado, entenderás que es una sensación inigualable.
Regala abrazos a tus seres queridos, así sin más, sin motivos, sin razón aparente alguna, nunca sabes quién está pasando por algún momento difícil y ha estado esperando con ansias ese abrazo, nunca sabes quién ha estado estancado en una difícil circunstancia y sólo necesita de ese abrazo para seguir adelante. Estoy segura que un día necesitaste uno, entonces por qué no simplemente seguir con la cadena de abrazos que hará sentir mejor a alguien más y por supuesto te hará sentir mejor a ti también.

"Me gustan los abrazos que aunque no resuelven nada, es un modo de decirle a la adversidad que no va a poder con nosotros."

jueves, 23 de febrero de 2017

No mentirás

¿Realmente existen las mentiras piadosas? ¿En qué momento una mentira deja de ser mala para convertirse en una mentira piadosa o menos mala? Estamos de acuerdo en que todas las mentiras lastiman, sean por omisión, modificando ciertos rasgos o por no querer dañar a la persona, pero no dejan de ser mentiras, y tarde o temprano dolerán cuando salgan a la luz. Una frase que siempre me ha gustado es: “Mátame con la verdad, para que no me destruyas con la mentira”.
Si, lo sé, que te mientan duele, el ocultar las cosas no es sinónimo de afecto, como cuando preguntas “¿Por qué me mentiste?” y la típica respuesta: “Es que si te decía la verdad te ibas a enfadar”. Y al final el resultado es el mismo, con la consecuencia de que la confianza se pierde totalmente, siendo la relación que sea, de pareja, familiar, laboral o de amistad, difícilmente vuelves a creer en sus palabras. Es como el cuento de Pedro y el lobo.
Existen quienes pasean por la vida con la bandera de que odian las mentiras, y sucede a veces que precisamente esas personas son quienes terminan mintiendo primero. Si, quizás con remordimiento de conciencia, pero lo hacen.
Hay que aceptar que alguna vez en nuestras vidas todos lo hemos hecho, pero, en lo personal,  lo único que me dejó esta lección es que, tarde o temprano, todo sale a la luz, así hayas mentido con la mejor intención, la mentira es la mentira, ocultaste cosas, traicionas la confianza de la otra persona, y al saberlo pasa lo mismo que si hubieses sido sincero desde un principio, o peor.
Vivir en el engaño no es vivir, la relación con los que nos rodean no se fortalece a base de mentiras. Todo lo contrario, te creas mala fama. Los que ya conoces comienzan a alejarse de ti, pues no saben en que momento los engañarás, y las nuevas personas difícilmente se acercarán.
Hay que valorar y poner en una balanza todo, hay que meditar si realmente vale la pena perder la confianza de los que te aprecian, sólo por mentir para no quedar mal, pues como dije anteriormente, tarde o temprano la verdad sale a la luz. Creo que es mejor “lastimar” a la gente con la sinceridad, siempre siendo honestos, obvio hay que utilizar el tacto, saber cómo decir las cosas, y es que muchas veces por ésta razón la mayoría prefiere mentir, porque no sabe cómo decir algo sin ofender ni ser juzgado, pero mil veces es mejor que te critiquen por sincero.
No existen mentiras piadosas o menos malas, al final todas son mentiras, aunque van de grados a grados. Pero no importa el tamaño, sino el resultado cuando se sabe la verdad.
Antes de mentir, reflexionemos y tratemos de ponernos en los zapatos del otro, pensemos “¿a mí me gustaría que me ocultaran tal cosa?” Si la respuesta es “No”, entonces ya sabemos cuál camino tomar.

viernes, 17 de febrero de 2017

¿Y los sueños, sueños son?

¡No dejes que se te vaya la vida soñando! Sabias palabras, palabras que muchas veces hemos escuchado, pero pocas veces entendemos ya que por mucho tiempo se ha esparcido la idea de que soñar es lo mejor que puedes hacer y que no daña a nadie, aunque esto último es verdad, todo en exceso es malo y soñar también se convierte en vicio.

Soñar no cuesta nada… hermosa frase llena de verdad en su sentido más poético, pero engañosa y muy peligrosa como toda la buena poesía, pues soñar sí que nos cuesta y muy caro; a veces al final nos encontramos con un precio demasiado alto para pagarlo, pues soñar nos cuesta vida, nos cuesta muchas veces lo que menos tenemos, TIEMPO.

Sin embargo, ¿que sería la vida sin nuestros anhelos?… Sin esas ilusiones absurdas pero hermosas que nos sacan de la cama día a día, sin la esperanza de que los tiempos malos cambien; ¡qué insípida sería la vida!; ¡qué triste y cruel sería la existencia sin sueños! ¡No! Soñar es importante y más que importante, es parte de nuestro combustible indispensable para movernos día a día, por éstas calles grises de fría y cruel monotonía, soñar nos ayuda a soportar las inclemencias que encuentra uno día tras día; ¡nunca debe uno dejar de soñar! Es parte de nuestra humanidad y una muy bella por cierto.

No obstante, debemos distinguir nuestra fantasía de la realidad, los sueños son sólo alegorías fantásticas que pintan de colores alegres o tristes nuestra incolora realidad y por supuesto, el color es importante pero no te olvides del lienzo donde los debes plasmar. ¡A cuántos se les ha ido la vida y el tiempo en soñar!

La realidad es ésta, la realidad es aquí y ahora; ¡la realidad es lo que hay! Sueña cuando tus metas estén cumplidas, vive y haz todas las cosas posibles ¡deja lo imposible para los sueños! No vale la pena malgastar la vida y el alma soñando con las cosas posibles: escribir, cantar, una casa de verano junto al mar, cosas hermosas sin duda alguna; ¡pero son cosas tan posibles! ¡son cosas tan reales!¡Que dejen de ser sueños y hazlas reales!

Consigue todo lo posible, disfruta y vive el presente; ¡no dejes que se te vaya la vida soñando! ¡Porque soñar sí cuesta caro! Gasta tu vida en las cosas posibles, vivir anhelando lo imposible tampoco es buen negocio. ¡Gasta tu vida en lo real! ¡Consíguelo todo y sube tan alto como sea posible!

Cuando reboses de realidad y hayas experimentado todo lo permitido y disfrutado lo máximo y vivido la vida en plenitud, entonces ¡SUEÑA! ¿Soñar no cuesta nada? ¡Qué gran mentira! ¡Gasta tu vida sólo en sueños que valgan la pena! ¡No desperdicies tu vida ni tu tiempo! ¡No malgastes tu realidad!

¡Vive lo posible y sueña sólo con lo imposible!