domingo, 12 de marzo de 2017

Ya no acepto pulpo...



Durante una parte de mi vida me conformaba con lo que me daban, creía que era feliz, o tal vez pretendía serlo, me obligaba a serlo. ¿Por qué? Porque supones que así debe de ser. o simplemente que las relaciones son así. Bien dicen: “aceptamos el amor que creemos merecer” , y sí, mientras una persona no se quiera lo suficiente a sí misma, seguirá aceptando amores mediocres, amores a medias.
Pero va pasando el tiempo, los años, y las experiencias te hacen madurar y entender tantas cosas. Después de muchos golpes y caídas entendí que no hay persona que ame más que a mí misma, y entonces es cuando comprendes lo que es un amor completo, en toda la extensión de la palabra.
Veo parejas de años, o de meses que se tratan mal, que se gritan o que son infieles, y es cuando no logro comprender que siguen haciendo ahí. ¿Tan poca cosa se creen? Lamentablemente a veces el miedo a la soledad, al no saber qué hacer, hacen que se queden estancados con una persona que no los hace crecer, y que sólo limita sus sueños.
No soy exigente, pero sé lo que quiero y tampoco me conformo a la primera. No mendigo amor, porque nadie está para rogar nada. La persona que me quiera, me querrá por como soy, por lo que soy y admirará cada parte y cosa de mi vida incluidos mis defectos. Que tire la primera piedra el que se encuentre libre de ellos.
No quiero a alguien que me entienda y me dé la razón siempre. Quiero a alguien que peleé sus ideas y me haga comprender o aceptar el hecho de que no siempre pensaremos igual.
No quiero a alguien que me siga a todos lados, que haga lo que yo quiero. Quiero a alguien que me dé mi espacio, que se dé su espacio y que juntos comprendamos que antes de conocernos teníamos una vida, una familia y grandes amigos. Deseo que se involucre con ellos, sin embargo que también me deje ser yo, la yo que antes de conocerle era.
Pero sí quiero a un hombre que me ame por todos mis defectos, que me admire por todas mis virtudes, que sepa que antes sufrí y que ahora estoy de pie dispuesta a dar lo mejor de mí. Quiero a alguien que me llame a las 2 de la mañana sólo para decirme que me extraña, a alguien que me escriba algo cursi porque le salió del alma y no porque sea una fecha señalada. Quiero un chocolate de sorpresa, una visita inesperada, quiero esas llamadas hasta quedarnos dormidos.
Quiero a alguien que vea películas románticas conmigo, alguien que me ame por ser cursi y que le guste que sea así; alguien que comprenda que un día puedo ser la más romántica y al otro seré fría pero eso no quiere decir que dejé de quererlo, simplemente así soy yo. Quiero a alguien que comparta algunas de mis pasiones o que se interese por ellas, quiero a alguien interesante, alguien que tenga siempre algo que contarme, alguien que se interese por mi día, por lo que me pasó, por saber siempre cómo estoy.
Quiero a alguien que sea respetuoso conmigo, con mi familia, con todos; alguien que hable tanto como yo, alguien que me escuche, alguien que me vea y sólo sonría. Quiero a alguien divertido, que le guste bailar aunque no sepa, alguien que quiera que le enseñe aunque no aprenda.
Quiero a alguien con quien pueda hacer el ridículo y saber que no pasa nada. Alguien que no le importe que me coma 10 helados, o 1 más que él, alguien que entienda que un día puedo ser una señorita y otro querré andar sin maquillaje y con una coleta.
Necesito a alguien en mi vida que entienda mi pasión por el ejercicio, mi pasión por leer, por escribir.
Alguien que entienda que a veces sólo querré dormir, salir de mi rutina, no saber de nadie.
Quiero a alguien que comprenda que algún día querré huir, salir corriendo de mi rutina diaria y no por eso querré estar sin él, al contrario, espero que sepa que al final del día lo único que me consuela es verlo, es abrazarlo…
Alguien que sepa que al igual que yo quiero todas estas cosas, también el querrá las suyas y ahí estaré yo para respetarlas, admirarlas, compartirlas y dejarle su espacio de vida. Como bien decía mi abuela "deja que corra el aire, es necesario", así como las habitaciones de ventilan, las relaciones también. 

Es simplemente saber que está para mí, como yo siempre lo estaré para él.


sábado, 11 de marzo de 2017

A quién le importa lo que yo haga...

Hablando claro... ¡Soy un desastre! Mi vida no tiene ni cabeza ni pies. Caótica, loca, algo "rara" y un tanto solitaria. Podría lamentar este hecho, llorar y auto compadecerme, pero… ¡Así es perfecta!
Lo que soy es lo que tengo, no soy un papel secundario de mi propia existencia. Me gusta lo que siento ante situaciones distintas, porque aprendí a llorar cuando debo y a sonreírle al momento, no importa cuán duro sea, la realidad es que es sólo eso, un momento. No busco lo que no soy, pero soy todo lo que yo quiero. Al final de esta historia me recordarán como yo quiero ser recordada, una y mil personas me recordarán con una sonrisa, haya sido lo que haya sido, habré dejado ya alguna huella.
Me costó media vida entender el concepto, aceptarme a mí misma tal como soy; y es que lo que soy ya nada podrá cambiarlo, ni yo. Simplemente me acepto como un ser vulnerable pero extremadamente fuerte, que he afrontado la vida con cientos de "errores" y con consecuencias, no importa lo difícil que sean, nada me ha hecho crecer más que tomar decisiones aceptando con responsabilidad cada una de ellas.
No intento caer bien ni mal. No estoy para llenar expectativas de nadie, sino las propias. He amado inmensamente y sin limitaciones. He roto y me han roto el corazón. Pero sigo convencida de que el amor, sentir el amor es de las sensaciones más supremas en la vida. He sido amiga y enemiga. Amiga por convicción y enemiga por decisión, aunque mi tiempo no lo pierdo odiando. He dado lo más que he podido por una amistad aunque esas amistades me hayan pasado de largo y yo a ellas. No soy la hija perfecta ni lo que mamá quiso, pero mamá no puede negar que nadie la ama como yo.
Mis sentimientos son un huracán. Amo, odio, río y lloro al mismo tiempo. Todo está a flor de piel en mi persona. Nunca seré ciudadana standard, no comulgo con lo políticamente correcto, pero al menos garantizo que mis pensamientos psicópatas no serán más fuertes que mi amor a la humanidad. No soy de una u otra clase social. El dinero y las marcas son sólo un accesorio, quizás necesario, pero accesorio, puro atrezzo.
He descubierto lo maravillosa que soy. Lo importante que soy y todo lo que puedo dar. Soy la mujer más bella del mundo a mi propio modo y sé que lo soy porque no soy perfecta, pero soy única y rara especie. Busco ser libre y volar hacia horizontes lejanos. Decirle al mundo: "esta soy yo, y soy un espíritu libre“.
No andaré con tapujos, esta es la que yo soy, y por nadie en el mundo podré cambiar lo que ves. Yo me acepto como soy. No pido tu aceptación, solamente tu respeto. Después de todo entre tú y yo solo hay una pequeña diferencia: un nombre y un apellido.

Nunca seré lo que los demás desean que sea, pero siempre, hasta el último día de mi vida, seré yo. Y ¡Soy feliz!

Adiós y punto final...

El día que te vayas no quiero abrazos, ni un último beso, ni lágrimas fingidas ni buenos deseos. No quiero que me des el típico discurso de “Eres una gran mujer y mereces lo mejor, no a alguien como yo”. Simplemente vete, hazlo, da la vuelta y termina por destrozar por completo mi corazón, mis sueños, todas mis ilusiones, echa a la basura de golpe todos los planes de vida que ya teníamos.
Saca de mi mente esa tonta idea de vivir la vida a tu lado, quítame de la cabeza esa hermosa imagen de dormir todas las noches entre tus brazos y despertar con un beso tuyo.
No, ni siquiera me agradezcas por todo este tiempo juntos, no me digas que fueron los mejores días de tu vida, pues si fuera cierto, hoy no te estarías yendo. No intentes consolarme si ves que las lágrimas comienzan a caer por mis mejillas, no te preocupes, pues ya pasará.
No intentes darme mil explicaciones sobre tu despedida, pues por más razones que me des, el corazón nunca las entenderá, para él lo único que importa es que hoy te vas, así, sin importarte nada más.
Mucho menos te atrevas a decir que me amas, que soy el amor de tu vida y que jamás me olvidarás, pues tus palabras de consolación sobran, y sobre todo, pierden sentido, pues quien ama no abandona, ni lastima, al contrario, lucha por estar siempre con esa persona, no se rinde, no deja perder lo que un día le hizo muy feliz. Pues bien dicen, el amor lo puede todo, pero viendo que hoy te vas, yo diría que a veces el amor no es suficiente o simplemente, no es amor.
Ahora que te vas no esperes un “te amo” de mi boca, ni creas que me acercaré a abrazarte, sólo escucharás un “gracias”, y será por todo lo aprendido, por los momentos buenos, y por las lecciones de los momentos malos.
No esperes que te detenga, que corra tras de ti y te pida que lo pienses, que lo intentemos una vez más, pues quien dice amar simplemente no se va. Si algo he aprendido es a ya no rogar, a no suplicarle a la gente que se quede en mi vida, pues quien quiera hacerlo gustoso permanecerá, y quien no, solito por la puerta saldrá. Respetaré tu decisión aunque el alma se me esté destrozando y sienta que mi vida comenzará a perder sentido, pues contigo se va todo lo que un día anhelé.
Y por último, lo único que te pediré es que si te vas ya no regreses, que des la vuelta y no mires atrás, que ya no me vuelvas a buscar nunca, pues hoy sólo estás huyendo como un cobarde. La imagen que tenía de ti de un hombre fuerte, que lucha por lo que quiere se me ha caído, has elegido la salida fácil, lo más sencillo, dejarás que el tiempo te cure las heridas, cuando nosotros pudimos haberlo hecho.
Pero está bien, ya no te detengo más, hoy continuarás tu camino solo, acompañado únicamente de tu orgullo, que le sirve de disfraz a la cobardía.
Adiós……..y que siempre Dios te cuide y te bendiga.

martes, 7 de marzo de 2017

Cuando se baje el telón

Quiero llegar al final, con la piel arrugada, no sólo por el paso de los años o por el cansancio de la vida, sino arrugada de tanto usarla, de disfrutarla, de hacerla rendir al máximo, de haberla sentido toda, cada poro y haberla estremecido con miles de caricias.
Quiero llegar al final, con el cabello completamente blanco, que cada cana sea una experiencia vivida que me haya enriquecido el alma, que no haya tinte más hermoso que el de mis hilos de plata.
Quiero llegar al final, con mis ojos cansados, de haber llorado y reído, de haber contemplado el mundo y su belleza, de haber leído novelas y poesía, de haber visto hasta agotarme todo lo que me rodea, con los ojos llenos de las miradas de los que amo.
Quiero llegar al final, con mis pies cansados, de haber recorrido mil caminos, de haber ido al encuentro de mis amores, de haber transitado todas las sendas que Dios puso delante mío.
Quiero llegar al final, con mis manos hechas nudos y deformes, de tantas caricias dadas, de tanto amor repartido, de haberlas usado para ayudar a quién me necesitó, de haberlas estrenado una y mil veces en cada nuevo encuentro.
Quiero llegar al final, con mis brazos cansados, al extremo de no poder levantarlos, de tantos abrazos compartidos, de tanto amor regalado, de haber acunado en ellos a mis hijos y nietos, de haber tenido entre ellos a todos los que amo.
Quiero llegar al final, con el corazón repleto, usado, roto y remendado, pero latiendo fuerte, vibrando todavía con cada cariño demostrado, con cada afecto recién llegado, lleno todo él de amores viejos y presencias nuevas.
Quiero llegar al final, sin nada, con todo mi equipaje dentro.
"La vida es como una obra de teatro, así que sueña, vive, llora, ríe, da, recibe... antes de que el telón baje y la obra termine sin aplausos."

sábado, 4 de marzo de 2017

Sin tanto cuento

En varias ocasiones me han preguntado qué busco, como si fuese tan fácil dar respuesta a una pregunta tan ambigua. He optado por responder que no busco nada, por el contrario, ESPERO SER HALLADA. La perplejidad asoma ipso facto en sus rostros y entonces siento que les devuelvo el “favor” de tamaña cuestión.
Es que hacer una lista exacta de lo que busco en una persona “con fines decentes, serios y de compromiso” –noten el sarcasmo-,  sería escribir sobre arena, porque seamos realistas, los príncipes azules, sí existen, claro que sí, yo los he visto… pero en películas y libros. Y no se trata de que se te encoja el alma, ni deprimirse porque nos hayan mentido toda la vida, sino admirar el valor que se requiere para preguntar algo así, incluso a expensas de una respuesta devastadora que los deje en el suelo con un knock out de campeonato.
Admito que atreverse a preguntar “¿Qué buscas?” es de osados  y  que podría ser una opción para romper el hielo y dejar entrever que alguien nos interesa, pero siendo consecuentes con la manera de actuar de la mayoría (y no pertenezco a ese club), sabemos que cuando las personas comienzan a conocerse se ponen las mejores galas, vamos que se vuelven un ser iluminado con un salvoconducto para defectos. Así que para la próxima sugiero que comiencen mejor por un: ¿QUÉ ESPERAS DE MI? En un papel más auténtico que podría delimitar la lista y de mil virtudes, dejarlas en cinco...
Sé auténtico desde el inicio (no quiero enterarme a la quinta cita que en realidad no te gusta nada la comida japonesa). No me vendas simulacros.
No me bajes el cielo y las estrellas si tu escalera sólo tiene tres peldaños.
Una relación es tan sólo de dos.
Si no funcionamos en la cama, entiéndelo, no funcionamos, punto.
Respétame de la misma manera que te gustaría ser respetado (implica por supuesto, el aceptar el hecho de que tengo ideas propias, que soy mujer, que tengo criterio propio, que me gusta mi espacio, que tres son multitud, que no me pongo histérica y muchos etcéteras más).
Si nos ponemos románticos tendría que recordar al maestro Cortázar y decírtelo así...
“Todo lo que de vos quisiera
es tan poco en el fondo
porque en el fondo es todo,
como un perro que pasa, una colina,
esas cosas de nada, cotidianas,
espiga y cabellera y dos terrones,
el olor de tu cuerpo,
lo que decís de cualquier cosa,
conmigo o contra mía,
todo eso es tan poco,
yo lo quiero de vos porque te quiero.
Que mires más allá de mí,
que me ames con violenta prescindencia
del mañana, que el grito
de tu entrega se estrelle
en la cara de un jefe de oficina,
y que el placer que juntos inventamos
sea otro signo de la libertad”
Si vienes a quererme, quiéreme bien. Si no vienes a querer mis demonios, entonces no te acerques, si no llegas a que seamos como poco amigos, no lo intentes, si no deseas que nos tratemos como dos locos y ser cómplices de un viaje mágico, entonces mejor no vengas preguntando qué busco. Podrías salir mal parado.
"No me vengas con cuentos y dímelo de frente sin tanto cuento."

viernes, 3 de marzo de 2017

Shakespeare in sex

Para estar ad hoc con las sombras y las diosas interiores que a veces se desatan como si fueran luciérnagas en fuga, hemos de hablar entonces de cuán arruinado estaría Shakespeare en nuestros días porque ya es de todos sabido que de amor no se muere nadie, más bien se pasa mal de desamor y tal pareciese que también ahora morimos de ganas de un placer extremo, que unos tildarán de masoquismo, otros de abuso, para algunos será la panacea y otros no entenderán de qué hablo (estos serán los menos, se los aseguro).
Ahora es más común emplear términos como dominados, sumisos y hay que ir al corriente porque te puedes ver en medio de una charla en pleno café y parecer que hablan de gusanos espaciales o de física cuántica, y quedarte con cara de idiota.
Los dominados son aquellos, que entre otras acepciones, tienen poder sobre personas o cosas, mientras que los sumisos son los que se someten y se dejan dominar por la fuerza de las circunstancias o por otras personas aceptando, sin cuestionarlos, su autoridad y su voluntad.
Dejemos claro que aquí sólo hablamos del tema de la sexualidad en pareja. En la mayoría de las acciones manifestamos la sexualidad ya sea desde la forma de vestir, hablar, caminar o al demostrar afectos, al relacionarnos con los demás y al buscar la intimidad y el placer.  Es decir, la sexualidad forma parte de cualquier expresión humana, queda claro que disfrutar de una sexualidad satisfactoria y sin riesgos para ti y tu pareja es clave para una salud física y mental y un desenvolvimiento positivo de tu relación.
Dado lo anterior, habrá parejas que decidan de mutuo acuerdo explorar su sexualidad a través de amarres, correas, palabras soeces, piruetas al estilo kamasutra o nalgadas a “lo niño regañado”, otras parejas, en cambio, apostarán por una sexualidad tierna, con rosas, velas, caricias, música de fondo, abrazos y besos interminables. ¿Pero quién dice que son posturas excluyentes? Conozco a muchas que juegan a interpretar ambos roles según el mood de ocasión, sin que por ello se autodefinan como “sádicos” o “empalagosos”.
En fin, que para gusto, colores, a quién le sirva la versión Grey, entérate, puede que no vayas acorde a las normas estipuladas y como diría Joaquín Sabina “Te acusarán, te acusarán,….. de ser el loco en el país de los cuerdos”, pero es un precio muy accesible de pagar por un momento que para ti y tu pareja serán inolvidables si así lo deciden. Si vas de Romeo, tranquilo, que el romanticismo sigue estando de moda en los corazones enamorados, por mi parte no me limitaré y prometo no cuestionarme ni por una vez cuál versión aflora más en mí. Al final las etiquetas no se me dan muy bien. 
¿Y a ti qué versión te funciona: Romeo, Grey o ambas?

jueves, 2 de marzo de 2017

¡Cánones fuera!

No sé en qué momento nos vendieron la idea de que ser estéticamente flaca, esquelética era significado de belleza  y lo peor decidimos comprarles la idea.
A mi edad, me doy cuenta de que nuestra sociedad va cada vez más en picado, que como mujer sufres mucho. Claro… Por  el simple hecho de torturarnos tanto por querer alcanzar ese estereotipo de belleza, que sin darnos cuenta en qué momento pasó, se volvió una idea viral en nuestra sociedad; ahora comemos con miedo, miedo a engordar, miedo a que dejemos de parecer bellas, atractivas o sexys. Sentimos culpa al darnos cuenta de que la báscula suma un kilo más en nuestro cuerpo y al mirarnos al espejo y notar un diminuto rollito en nuestra cintura, criticamos nuestra apariencia de forma cruel y despiadada.
Muchas veces los demás no notan lo que sólo nosotros notamos como imperfecto en nuestra figura, detestamos no ser tan altas y esbeltas, no tener glúteos duros y redondos, no tener un tamaño apreciable de busto y peor aún, tener esa insoportable celulitis y una que otra estría; porque aunque lo quieras negar, admítelo, todas nos hemos mirado al espejo y hemos criticado todas nuestras imperfecciones, destrozando nuestra imagen, deprimiéndonos y sintiéndonos horriblemente feas.
Recuerdo que antes no estaban tan marcadas las tendencias de las tallas. ¿Te imaginas lo que es para una chica de talla XL? Podemos imaginar las que son XXL o más; ese tormento al entrar a una tienda e intentar probarse ropa, porque para empezar lo primero que ves son esas tallas “petite” y claro los mejores conjuntos o modelitos de ropa son diminutos por ser de esas tallas y tú sintiéndote la persona más gorda del mundo por no encontrar algo apropiado para las curvas de tu cuerpo.
Déjame decirte que  la belleza exterior jamás le ganará a la interior, que con todo lo que tú crees que son defectos eres hermosa, ¿nunca has pensado en cómo lucen todas esas chicas que salen en portadas de revistas, en pasarelas de moda o en televisión?, ¿en cómo son realmente sin todo ese maquillaje, sin todo ese glamour que ponen en sus  grandes peinados o esa ropa de diseñador?. Créeme, sin todo eso son igual que tú y que yo, chicas como cualquier otra que en algún momento tuvieron una espinilla en su cutis, que les salen igual ojeras en los ojos, arrugas en el rostro, celulitis o estrías.
Ninguna mujer es perfecta, todas tenemos detalles que quisiéramos cambiar de nuestra imagen, pero no por eso nos derrumbaremos y nos sentiremos inferiores a las demás,¡claro que no! Siempre es bueno cuidarse, tratar de llevar una alimentación sana, siempre es bueno hacer ejercicio, pero, deja de torturarte al espejo distorsionando tu imagen y siempre recuerda que eres hermosa, no importan las tendencias de modas ni los estereotipos de belleza, todas somos diferentes.
Debes amarte, cuidarte y sobre todo, apreciarte; créeme, al final los hombres no se fijan tanto si tienen una Miss Universo a su lado…

Sino a alguien verdadera, alguien auténtica, inteligente y sobre todo, segura de sí misma.