En el País de las Maravillas, así defino de forma absolutamente irónica a nuestra querida patria, a ese lugar del mundo donde nacimos, que debería ser orgullo para todos y sin embargo, cada día, cada semana, cada año que va pasando, me produce más desasosiego e impotencia, y por qué no reconocerlo, hasta una profunda vergüenza me da el camino que está tomando nuestra sociedad.
Uno de los mayores problemas de la sociedad actual, es que carece o no quiere respetar los valores morales, que representan la guía o el código de reglas que son necesarias para la mejor convivencia colectiva. En consecuencia, si no tratamos de conducirnos en nuestra vida cotidiana, tomando como referencia estas reglas morales o de conducta, estaremos viviendo en iguales condiciones que en aquellas etapas de la historia humana, donde prevalecía la violencia, la inmoralidad, y el libertinaje como forma de vida, sin medir los resultados de tales acciones.
Y todo esto no es una crítica absurda y vacía, es una realidad palpable y notoria. Es tan sencillo como leer la prensa diaria, ver las noticias de las tres o entrar en las redes sociales.
Cada día te topas con una o varias noticias que te hielan el alma, algunas casi no das crédito a creértelas. Pero simple y llanamente, es lo que desgraciadamente ocurre. ¿En qué momento hemos permitido que todo llegue a este punto? ¿Cuándo el ser humano se ha vuelto así de inhumano, o es que ya lo era y no se atrevía a mostrarlo? ¿Tanto odio, tanta sed de venganza o tanta crueldad tienen los hombres acumuladas?
No sé en que momento, quizás ya lo era y sí, tanto de todo eso tiene. Y lo más escalofriante es que muchos se van acostumbrando a escuchar estas "cosas" y con un simple "otra vez" se quedan tan tranquilos, como si con ellos no fuera, como inmunizados ante tanta maldad y crueldad. Caramba, que espalda más ancha tenéis, parecéis competidores de halterofilia.
Y aquí la presente, lo dice bien claro, ni me callo, ni me resigno, ni justifico, ni por supuesto me puedo inmunizar ante toda esta barbarie diaria.
Y por poner algún ejemplo, ahí tenemos al maldito desgraciado que por no aceptar el "hemos terminado" o "hasta aquí he llegado" de su pareja, que hiere su asqueroso ego machista, se venga de ella quitándole la vida con la única justificación "o eres mía o no vas a ser de nadie", ni que fuéramos un objeto que compras con la visa y ya es tuyo de por vida. Y con suerte se suicidará, que ya podía haberlo hecho antes, o será juzgado por asesinato pero cuidado, alegarán enajenación mental y con buen comportamiento en pocos años estará libre y disfrutando de la vida, pero Ella, no podrá, él se la quitó.
Por otro lado, tenemos una mafia de desalmados que utilizan las redes sociales para reírse a carcajadas y mofarse sin ningún tipo de respeto, que ya se les podría quedar la cara deformada de por vida y que la Bestia fuera Bella al lado de ellos, por la muerte de un ser humano. De un torero joven, empezando a vivir, que tan solo estaba desempeñando su profesión, y como en cualquier otro trabajo, ocurren accidentes, muchos mortales. ¡Pues si no te gustan los toros, vete al circo! De una chica que por muy famosa que fuera ella y su familia, no le ha hecho mal a nadie, lo único que ha hecho es intentar librar la batalla del cáncer, y a sus tan solo 41 años, la ha perdido. O de un niño, empezando a vivir, que el cáncer le ha sesgado su vida antes de saborearla, cuya única culpa ha sido tener la ilusión de ser torero, y que nunca podrá ser. Y ahí estáis vosotros, miserables, como hienas al asalto. Dais asco, merecéis el peor de los castigos, porque semejante falta de respeto y humanidad, no creo que ni el mismo Dios os la pudiese perdonar.
Podría seguir poniendo un ejemplo tras otro y desgraciadamente no acabaría, y con todo esto constato lo dicho anteriormente.
¡Cómo mantenerse impasible ante esta ola de acontecimientos que están inundando nuestro día a día!
No necesito tirar de hemeroteca, ni entrar en la prensa de hoy o la de ayer, tan sólo con un paseo por mi memoria puedo decir sin temor alguno a equivocarme, que esta sociedad está muy muy enferma, al borde del colapso, y apesta a podredumbre cual bicho muerto.
Sólo queda decir que, o extirpamos el cáncer y enterramos al bicho muerto, o nos comerá hasta las entrañas...



