lunes, 27 de marzo de 2017

COMPLICIDAD... ¡Qué bonito nombre tienes!

"Existe entre nosotros algo mejor que el amor : la complicidad"
Marguerite Yourcenar

¿Nunca habéis conocido a alguien y habéis sentido ese algo tan especial, como si le conocieras de toda la vida? Algo que no se puede explicar con palabras, como una conexión diferente, como un hilo invisible y especial que te une a esa persona sin saber el motivo, habéis congeniado de tal manera que sientes que va a ser alguien especial en tu vida. Algo que llamamos de tantas formas diferentes… feeling, química o COMPLICIDADpara mi, ese es su nombre.

Ese alguien con el que has hablado horas que se han pasado volando y te han parecido minutos, y que puede quedarse en sólo unas horas, un día, una noche, o en quedar de vez en cuando o quedarse en tu vida de forma indefinida.

Que si quedas de tanto en tanto con él te emociona verlo sin pretender nada más. Y que a pesar de conocerlo de poco, con él te salen muchas más cosas que con otra persona. Que te ríes porque , que te hace sentir bien con sólo estar a tu lado, que estás a gusto en los silencios que con otras personas pueden parecer incómodos, y no necesitas llenarlos. Y que una mirada entre vosotros es especial, sobre todo si va acompañada de una sonrisa.

No hablo necesariamente de que sea especial en el sentido romántico, aunque no lo descarto. Puede darse el caso de que sólo sintáis esa complicidad en forma de amistad y que no tenga que derivar en una relación.

Todos deseamos encontrar a alguien cuyos demonios se entiendan con los nuestros, alguien que tenga la llave para nuestras cerraduras, con quien nos sintamos tan seguros que les dejemos abrirlas sin temor, con quien resurja nuestro verdadero yo y podamos ser nosotros mismos…

Es algo mejor que un amor porque cada uno descubre una parte del otro sin necesidad de que medien las palabras y con la necesidad de que medie una vida repleta de permanencia. Una complicidad se alcanza con esa persona a las que te agarra para no dejar que se te escape el presente a la vez que piensas en todo lo que te espera.

Hay quien les llama personas hogar, pues te brindan la calidez de un abrazo que reconforta y el placer de coleccionar los motivos y la fuerza necesarias para hacer frente al día a día y lidiar con la vida.

Para la complicidad no hay secretos en las miradas, en los gestos o en los abrazos. Son esas personas que saben que aunque les digamos que todo está bien saben que no lo está. De hecho, probablemente ni siquiera necesiten mirarnos ni escucharnos hablar.  

No son adivinas pero nos comprenden más allá de los espejismos y las apariencias. Ése "aunque te pongas las gafas de sol y me sonrías, sé cómo estás".


Basta con el aire que se respira para saber que la conexión es pura fantasía, que va más allá de una sonrisa sincera o de una mirada sabia. Entre dos personas cómplices se crea una atmósfera que se convierte en una suerte que enlaza los sentimientos y los corazones.

Un alma gemela es aquella persona que te hace reír y sonreír sin decir absolutamente nada. Es una persona que está ahí, que no te abandona, que se enorgullece de lo que consigues y de quién eres a la vez que no tiene pudor en decirte lo que piensa ni en llamarte la atención si te equivocas.

No quiere decir que no vaya a haber malos entendidos ni discusiones, pero incluso una pelea cómplice puede derribar nuestros muros de contención. Esto solo ocurre cuando esa persona es alguien que te cuestiona y que no está en tu vida de manera silenciosa, alguien que marca un antes para el que no hay después y que inunda cada instante de ternura.

La complicidad permite aceptar sin exigencias ni hiperapegos, sin necesidad de cambiar nuestra esencia ni de complacer necesidades infantiles o extremas. Entonces se construyen vibraciones que se complementan a la perfección, de la misma manera que un secreto compartido le guiña el ojo a la incondicionalidad del alma.

"Por todo estoy y más, siempre diré ¡QUÉ BONITO NOMBRE TIENES... COMPLICIDAD!"

No hay comentarios:

Publicar un comentario