Socialmente tenemos muchos hábitos saludables que
ejercitamos a lo largo del día toda la vida… lavarnos los dientes, la ducha o
baño, la comida, limpiar la casa, ser educados, amables…
Pero hay dos hábitos que deberíamos poner en nuestra vida
si o sí. Es imprescindible poner el hábito en nuestra vida de la sonrisa o la
risa, incluyendo el sentido del humor, y el
limpiar las emociones tal cual hacemos la colada.
Los beneficios son
muchos, no sólo mejora el corazón, problemas
respiratorios, el sistema inmunológico o evita la depresión. Cuando reímos o sonreímos generamos endorfinas en nuestro cerebro, son las
llamadas hormonas de la felicidad, haciendo que nos sintamos bien, alegres y felices.
Si os fijáis os daréis cuenta que la risa está
relacionada con el amor, la amistad, la felicidad y el bienestar. Cuando nos
reímos con alguien creamos vínculos especiales que nos hacen sentirnos bien y
cercanos, compartimos sentimientos, complicidad, sencillez, autenticidad y
desde luego el corazón haciéndonos sentir plenos, positivos, radiantes y
felices. Es necesario distinguir la sonrisa, la risa y la carcajada.
La sonrisa como una reacción involuntaria y universal a
determinados estímulos se produce sin más, se nace con ella y no sólo nos hace
cambiar la expresión de la cara, sino que hace que el cerebro ponga en marcha
una serie de hormonas, como son las endorfinas encargadas de reducir el dolor
físico y emocional y de proporcionarnos el bienestar.
La sonrisa podría ser la luz de nuestro corazón,
generando apertura, abriendo puertas y actitudes positivas y facilita el camino
para conectar con los demás. También disminuye el enfado en las relaciones y
merma los errores cometidos.
La risa es una manifestación de alegría, gozo y
bienestar, podría considerarse una sonrisa de mayor intensidad. Como una de las
conductas que nos diferencia del resto de animales y uno de los rasgos que
identifica a las personas con un alto nivel de inteligencia emocional. Los que
gozan de la risa presentan una gran fortaleza interior, son personas dinámicas
y de gran energía, capaces de superarse día a día, creativas, empáticas,
entusiastas y en general muy sabias porque disfrutan de la vida.
Cuando reímos de verdad no podemos estar preocupados ya
que cortamos el círculo vicioso de ésos pensamientos negativos. Nos
desinhibimos al poder mostrarnos tal cual somos, con nuestros defectos y
virtudes, nos hace aceptarnos, mimarnos y nos acerca al autodescubrimiento
y autoconocimiento.
Las carcajadas son ésas
risas incontroladas que hacen que se movilice el diafragma y producen una gran
cantidad serotonina, que es la hormona encargada de proporcionar calma.
Por ello, cuando alguien comienza a reír a carcajada, siempre hay
alguien que inmediatamente también empieza a reír contagiando a todos.
Unas buenas carcajadas
equivalen aproximadamente a diez minutos de ejercicio físico y se activan casi
la totalidad de los músculos del rostro. Ya lo dicen los expertos, para tener
una vida saludable hay que reírse al menos, tres veces al día.
La sonrisa es un gesto
que tiene algo de mágico. Me refiero, claro está, a una sonrisa sincera, que no
sea forzada. Quizá por eso me encantan las de los niños, tan francas, abiertas
y generosas; me fascinan las sonrisas espontáneas, que son como un estallido, y
las que se contagian. Me atraen tanto las risas sonoras como las sonrisas
mudas, sobre todo cuando estas últimas se extienden a la mirada y no permanecen
únicamente en los labios. Esas que hacen que te salgan arruguitas en los ojos
son mis favoritas.
Aprecio también las
amables, porque me demuestran educación y respeto, y aunque parezca mentira, no
son fáciles de encontrar. Me cautivan las de complicidad porque hablan de una
historia compartida y un conocimiento mutuo; las seductoras y las tímidas,
porque en ambas hay escondida una emoción intensa. Y las sonrisas
pícaras… ¿a quién no le gustan?
Me gusta reír, y sonreír.
Y me encanta cuando, esa sonrisa te es devuelta.
Como cada día la risa y
el buen humor tiene más adeptos, tenéis que estar dispuestos a disfrutar de
unas buenas carcajadas y a caminar por la vida siempre con una sonrisa.

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